«Tener con quién hablar al final del día me hace sentir viva. Y con la ayuda económica que acordamos, pude ir a ver a mis nietos. Fue un regalo que no esperaba.»
Pilar, 61 años.
«Vivir solo no era fácil, sobre todo por las noches. Ahora sé que hay alguien en casa y eso da tranquilidad. Después de comer echamos unas partidas al rabino y charlamos un rato.»
Luis, 76 años.
«No me sentía mayor, pero sí sola. Ahora tengo compañía sin perder mi espacio. Charlamos, nos respetamos y la casa tiene vida. No es cuidar ni ser cuidada…es convivir.»
Isabel, 55 años.
«Encontrar alojamiento en el pueblo donde me destinaron era casi imposible…conocí zInterVIVE.
No sólo encontré un hogar, encontré compañía y una compañera que ahora siento como familia.
Me integré en el lugar desde el primer día.»
Bea, 29 años.
Los talleres son solo una parte de nuestra manera de conectar generaciones. Más allá de estas experiencias creativas, también ofrecemos oportunidades de convivencia intergeneracional que aportan estabilidad, acompañamiento y un impacto social duradero. De esta forma, pasamos de compartir momentos puntuales a construir vínculos reales y transformadores.
Porque vivir juntos nos hace más fuertes.
