
La convivencia rural en Aragón une a mayores y profesionales desplazados, combatiendo la soledad y la falta de vivienda con beneficios mutuos.
En muchos pueblos y pequeñas localidades de Aragón, la convivencia rural se presenta como una respuesta innovadora a dos problemas cada vez más visibles: la soledad en mayores que viven en casas vacías y la falta de vivienda para profesionales desplazados que llegan a trabajar a zonas donde apenas hay oferta de alquiler. Este modelo, basado en la convivencia intergeneracional, devuelve vida al mundo rural y ofrece beneficios emocionales, sociales y económicos tanto a los mayores como a quienes se trasladan temporalmente a estos municipios.
Convivencia rural: un reto compartido en lo rural
La realidad de muchos pueblos de Aragón, y de otras regiones de España, muestra un escenario claro: más personas mayores permanecen solas en hogares que antes estaban llenos de familia y bullicio, mientras que los jóvenes emigran a las ciudades en busca de estudios o trabajo. Esto provoca un tejido comunitario debilitado y un riesgo evidente de despoblación.
Al mismo tiempo, cada año llegan a estas localidades docentes, sanitarios, fuerzas de seguridad, técnicos o trabajadores sociales que necesitan un lugar donde vivir. La escasez de vivienda disponible convierte su adaptación en un reto. Aquí es donde la convivencia rural aparece como una solución sencilla, humana y con impacto positivo en toda la comunidad.
Problemas frecuentes en los pueblos
- Falta de vivienda asequible: en muchas localidades rurales apenas existen alquileres, y los pocos disponibles suelen tener precios elevados por la escasez.
- Soledad no deseada en mayores: muchas personas viven aisladas, sin compañía ni apoyo cotidiano, lo que afecta a su bienestar físico y emocional.
- Pérdida del tejido comunitario: la ausencia de jóvenes implica menos vida social, menor actividad cultural y un riesgo creciente de despoblación.
La convivencia rural aborda todos estos problemas de manera conjunta, conectando necesidades y transformándose en oportunidades de desarrollo comunitario.
La convivencia rural como solución
En zInterVIVE hemos desarrollado un modelo de convivencia rural adaptado al medio y a las necesidades de cada municipio.
Para las personas mayores
- Permanecer en su propio hogar, evitando la marcha a una residencia.
- Recuperar la compañía cotidiana y el contacto humano.
- Sentirse útiles compartiendo conocimientos, tradiciones y experiencias locales.
- Disfrutar de mayor seguridad, especialmente durante la noche.
Para los profesionales desplazados
- Acceder a una vivienda asequible, cálida y bien ubicada cerca de su lugar de trabajo.
- Integrarse en la comunidad de forma más natural al convivir con alguien del pueblo.
- Ganar en estabilidad emocional y social al tener un verdadero hogar lejos de su familia.
Para la comunidad
- Reforzar los vínculos entre vecinos y revitalizar la vida social del pueblo.
- Prevenir la despoblación: cada profesional que se queda supone más actividad y más futuro.
- Crear una red de apoyo invisible pero efectiva, que beneficia a toda la comunidad rural.
Ejemplo real de convivencia rural

Carmen, de 72 años, vive en un pequeño pueblo de Teruel en una casa con varias habitaciones vacías. Cuando Clara, una profesora de 29 años, fue destinada al colegio del municipio, no encontraba alojamiento. Gracias a la convivencia rural, ambas compartieron hogar: Carmen recuperó la alegría de cenar acompañada y Clara encontró integración y apoyo en la comunidad.
Este tipo de historias reflejan cómo la convivencia rural no solo resuelve problemas prácticos de vivienda y compañía, sino que también fortalece el tejido social del pueblo, aportando valor a toda la comunidad.
Una forma innovadora de habitar el medio rural
La convivencia intergeneracional no es exclusiva de las grandes ciudades. De hecho, la convivencia rural puede ser aún más necesaria en los pueblos, donde la soledad y la despoblación son problemas urgentes. Compartir una casa, una conversación o una rutina diaria puede transformar vidas y reforzar comunidades que parecían condenadas a perder vitalidad.
En zInterVIVE creemos que si hay una habitación vacía y una vida por compartir, existe una oportunidad para reconstruir la comunidad y dar nueva vida al entorno rural.
La convivencia rural no es solo un acuerdo práctico para resolver la falta de vivienda o la soledad en mayores. Es una herramienta de cuidado mutuo que aporta beneficios a las personas, a los pueblos y al futuro de nuestras comunidades. Con este modelo, mayores y profesionales desplazados se convierten en aliados para crear un medio rural más vivo, sostenible y humano.
